martes, 13 de septiembre de 2011

La señora de negro

En Naranjillos había una muchacha muy guapa que acababa de quedar huérfana. Un día, una amiga suya llegó a contarle que habían visto a su madre en el camino del Barrial, cerca del pueblo. La muchacha no creyó lo que su amiga le dijo, “está bien muerta y enterrada” –le contestó-. Sin embargo, su amiga no había sido la única en ver aquella aparición, muchas señoras del pueblo se encontraron en el camino del Barrial a la señora vestida de negro; sucia, enlodada y con el pelo enmarañado. Le preguntaban quién era o a quién buscaba, pero la mujer de negro no contestaba, todos creían que era muda.

Seguían viendo a la mujer deambulando de arriba para abajo en el camino del Barrial y la gente empezó a comprender que era un alma en pena. La amiga de la muchacha fue a hablar con ella:

“Es tu mamá, estoy segura” –dijo la amiga-.
“Pero si está muerta” –aseguraba la muchacha-.
“Es ella, seguro anda penando... ¿has cuidado bien a tus hermanos?” –inquirió con algo de timidez-. A la muchacha no le agradó la pregunta, y poniéndose nerviosa se fue. Al día siguiente una señora del pueblo se encontró con la muchacha que traía cara de desvelada y, en general, un aspecto deplorable.

“¡A ver si vas dejando a ese hombre casado!” –espetó de pronto la señora. “Ve a cuidar a tus hermanos y deja descansar el alma de tu madre que anda en pena”. La muchacha se estremeció, ya que efectivamente era la amante de un señor casado y se pasaba con él toda la noche, de modo que en las mañanas no se encontraba en condiciones de atender a sus hermanos ni de salir a trabajar.

Acongojada, decidió ir al camino del Barrial a comprobar si era cierto lo que le decían. Al llegar, encontró a la mujer de negro, se acercó y la reconoció; era su madre. La mujer se puso a llorar; no le dijo nada, pero la muchacha sentía que su madre lo sabía todo, siempre había sido así, adivinaba sus emociones y sus pensamientos. La mujer de negro calmó su llanto y se perdió en el fondo del camino. La muchacha sintió el vacío que dejó su madre y advirtió la súplica que su llanto llevaba.

Con la intención de librarse de la culpa, fue a buscar a su amante y le dijo que no volvería a verlo más, luego fue a su casa y prometió a sus hermanos que nunca los dejaría solos.

Ese fue el último día que la mujer de negro se apareció en el Barrial, camino de Naranjillos.

El perro prieto

En Alvarado había empezado a correr el rumor de que un hombre malo molestaba mujeres, amenazaba maridos, robaba cosechas... muchos habían sido víctimas de las fechorías de ese hombre y, aunque casi todo el pueblo se lo había topado, nadie sabía quién era, donde vivía ni cómo se llamaba.

La gente del pueblo se reunió y todos acordaron buscar al hombre malo para enfrentarlo y obligarlo a dejar el pueblo, pero él no apareció.

Nadie volvió a verlo después de ese día, como si supiera que lo esperaban para lincharlo. Un día, una señora que salía del mercado con sus frutos para la comida, se topó con un perro prieto que no le permitía el paso. Era un perro de mirada profunda, colmillos afilados y un gruñido que espantaba; no ladraba, pero su presencia intimidó a la señora que no se atrevía a acercarse más al perro.

Cuando su hijo la vio afuera del mercado, le dijo que su padre la esperaba en casa. “¿Qué haces, pues?” preguntó el hijo. “Nada, que este perro no me deja pasar”, contestó la señora. “Es solamente un perro hambriento, dale un pedazo de pan y no va a molestarte”. La señora hizo lo que su hijo le dijo, sacó un pedazo de pan de su morral y se lo ofreció al perro; éste aceptó el regalo de la señora pero no dio tiempo a que ella retirara la mano y se la mordió; así, frente a su hijo y frente a la gente que andaba por ahí, el perro le arrancó la mano de una mordida y luego salió corriendo. Todos quedaron espantados, porque era normal ver perros en el mercado y nunca había pasado nada parecido.

Otro día, cuando unos campesinos volvían a su casa después de una larga jornada de trabajo, el perro prieto les salió al paso y los campesinos quisieron ser amistosos con él pues parecía que se iba a dejar acariciar, pero cuando estuvo cerca, los hombres se asustaron porque tenía la mirada profunda y mostraba sus brillantes colmillos amenazadores. Los campesinos quisieron rodearlo, y el perro no se los permitió atacando a uno de ellos, dejándole un impresionante agujero en la pantorrilla. Los días siguientes la gente estaba temerosa del perro, no ofrecían alimento ni saludos a ningún perro en la calle, pero el perro no esperó que la gente se volviera a acercar a él, simplemente comenzó a hacer fechorías en el mercado, se metía a las casas y comía lo que encontraba, destrozaba todo a su paso y consiguió que todo el pueblo lo odiara.

Un día un hombre se encontró con el perro en el mercado destruyendo un puesto de frutas, entonces se armó de valor y empezó a golpearlo con una vara de pirul. Le pegó y le pegó hasta que el perro no pudo moverse. La gente se acercó para ver cómo el hombre acababa con el perro prieto; cuando todos aplaudieron festejando la gran hazaña, el perro se enderezó parándose sobre sus patas traseras y, con sus patas delanteras, comenzó a arrancarse el pellejo de la cara. Para sorpresa de todos, bajo aquel pellejo apareció el hombre desconocido que semanas atrás había hecho maldades en el pueblo. El hombre malo se despojó de su piel de perro y se echó a correr ante la mirada atónita del pueblo. Nunca lo volvieron a ver y nadie supo cómo había ocurrido aquello, pero lo cierto es que los perros del pueblo, nunca volvieron a recibir el trato amable al que estaban acostumbrados.

lunes, 12 de septiembre de 2011

LA PLANCHADA

Esta leyenda empieza en el Hospital Juarez, donde dicen que trabajaba una enfermera de nombre Eulalia, que vestía siempre su uniforme muy limpio y planchado.
Ella era muy buena en su trabajo, hasta el momento en que llego un medico nuevo que era guapo. Eulalia se enamoro de el y al poco tiempo fueron novios, el un día le dijo que tenia que salir un tiempo a un seminario, pero el nunca regreso y mas tarde Eulalia se entero que se había casado.
Ella callo en una terrible depresión, y empezó a fallar en su trabajo, lo que ocasiono la muerte de algunos pacientes (por sus descuidos), al no poderse recuperar se enfermo y murió.
Cuando ella murió empezaron a ocurrir hechos extraños en ese hospital ya que por las noches una enfermera muy pulcra atiende a los pacientes que descuidan las otras enfermeras en el turno de la noche, o si no despierta a las enfermeras que se quedan dormidas en su turno. Por su apariencia pulcra, los que la han visto (pacientes, enfermeras, médicos) la apodaron “la planchada”. Aseguran que su alma no puede descansar por sentir culpable por haber descuidado a suspacientes por sus problemas personales

Asela Garcia Ramirez

la creación del maguey


Mayáhuel fue la diosa mexica del maguey, y por extensión, de la embriaguez. Es una de las deidades relacionadas con la tierra. En tanto que divinidad del mundo vegetal, es también una diosa de la fertilidad.
Mayalen era representada como una joven con el cuerpo pintado de azul que se asomaba por una penca de maguey. Sus atributos eran la doble cuerda en una de las manos, el malacate de algodón sin hilar, y las manchas amarillas en su cara. Algunas veces era representada con una nariguera de jade y cargando una vasija de barro. Todos estos atributos los comparte con otras divinidades como la señalada Tlazoltéotl, y especialmente con Chalchiuhtlicue, la patrona de las aguas terrestres. Como estas dos divinidades, Mayáhuel era signo de la mala suerte. Aquél que nacía en un día relacionado con esta diosa, seguro habría de terminar mal: el malacate de algodón y las dos cuerdas significan adulterio y perdición, derivadas en la cosmogonía mexica con la embriaguez.
Cuenta la historia de este mito mexicano que...
En principio Mayáhuel era una hermosa joven que vivía con su abuela, una Tzintzimitl estrellas que intentan impedir que salga el sol. En una ocasión, Quetzalcóatl la convenció para que bajase a la tierra para amarse convertidos en las ramas de un árbol bifurcado. Pero cuando su abuela se despertó y no vio a Mayáhuel, llamó a otras Tzitzimime para que bajasen a la tierra para ayudarle a buscar a su nieta.
Cuando se acercaban el árbol se separó en dos, entonces la abuela, descubriendo a su nieta como una rama, la despedaza y deja los restos para que los devore otra Tzitzímitl. Sin embargo la rama en que se había convertido Quetzacóatl permaneció intacta.
Cuando se alejaron Quetzacóatl tomo los restos de la joven virgen y los enterró. De ello brotó la planta del maguey, de la que se extrae el pulque, usado en las ceremonias como bebida ritual y ofrenda para los dioses. Así, tras su muerte, Mayáhuel se convirtió en diosa.

Luis Fernando Almaguer López

El conejo de la Luna


Quetzalcóatl, el dios grande y bueno, se fue a viajar una vez por el mundo en figura de hombre. Como había caminado todo un día, a la caída de la tarde se sintió fatigado y con hambre. Pero todavía siguió caminando, caminando, hasta que las estrellas comenzaron a brillar y la luna se asomó a la ventana de los cielos. Entonces se sentó a la orilla del camino, y estaba allí descansando, cuando vio a un conejito que había salido a cenar. 
-¿Qué estás comiendo?, - le preguntó.
-Estoy comiendo zacate. ¿Quieres un poco?
-Gracias, pero yo no como zacate.
-¿Qué vas a hacer entonces?
-Morirme tal vez de hambre y de sed.
El conejito se acercó a Quetzalcóatl y le dijo;
-Mira, yo no soy más que un conejito, pero si tienes hambre, cómeme, estoy aquí.
Entonces el dios acarició al conejito y le dijo:
-Tú no serás más que un conejito, pero todo el mundo, para siempre, se ha de acordar de ti.
Y lo levantó alto, muy alto, hasta la luna, donde quedó estampada la figura del conejo. Después el dios lo bajó a la tierra y le dijo:
-Ahí tienes tu retrato en luz, para todos los hombres y para todos los tiempos.


Luis Fernando Almaguer López

La Leyenda del cerro de la vieja de Oaxaca

Cuentan los nativos de la población donde se ubica este cerro que anteriormente hace muchos años antes que se poblara totalmente el lugar a principios de su fundación muchas personas pescaban y cazaban animales para alimentar a sus familias, pero había un señor que le gustaba demasiado cazar, y en una de esas ocasiones se fue a este cerro de la vieja como se conoce actualmente, a cazar venado; al llegar ahí vio una piedra muy grande y en ella estaba pintada de cuerpo completo una hermosa mujer de largas trenzas, la cual era una india, y descubrió que alrededor de la piedra había plomo, y que cada vez que necesitaba tiros iba al cerro a traer plomo para hacer las balas también cuenta que en las faldas del cerro había árboles cuyo fruto tenia una leche venenosa.
Poco a poco este señor corrió el rumor de lo que había visto en el cerro, y muchas personas intrigadas fueron a comprobar si lo que decía sobre la piedra era verdad, pero ellos no encontraron nada y cuando quisieron salir del cerro no podían, ya que daban vueltas y vueltas alrededor de dicho cerro y no encontraban el camino para regresar al camino que los conducía a sus casas y decían que el lugar estaba encantado.
Las personas del lugar regresaban en otras ocasiones para ver si era verdad lo que decía el señor ya que el afirmaba e insistía que había y estaba la piedra en ese lugar ya que el la había visto, pero en cambio los demás decían que no estaba.
La piedra no se encontró y aun hasta en nuestros días no hay indicios de ella, ni de la misteriosa mujer en la piedra, únicamente se sabe que existió por el testimonio del señor, es por eso que desde entonces se le conoce como el cerro de la vieja.
Otra versión cuenta que se le llama así porque ahí se veía una mujer vestida de blanco, la cual al momento de voltearla a ver ya no estaba donde la habían visto por primera vez.


Luis Fernando Almaguer López

La Leyenda del cerro de la vieja de Oaxaca

Cuentan los nativos de la población donde se ubica este cerro que anteriormente hace muchos años antes que se poblara totalmente el lugar a principios de su fundación muchas personas pescaban y cazaban animales para alimentar a sus familias, pero había un señor que le gustaba demasiado cazar, y en una de esas ocasiones se fue a este cerro de la vieja como se conoce actualmente, a cazar venado; al llegar ahí vio una piedra muy grande y en ella estaba pintada de cuerpo completo una hermosa mujer de largas trenzas, la cual era una india, y descubrió que alrededor de la piedra había plomo, y que cada vez que necesitaba tiros iba al cerro a traer plomo para hacer las balas también cuenta que en las faldas del cerro había árboles cuyo fruto tenia una leche venenosa.
Poco a poco este señor corrió el rumor de lo que había visto en el cerro, y muchas personas intrigadas fueron a comprobar si lo que decía sobre la piedra era verdad, pero ellos no encontraron nada y cuando quisieron salir del cerro no podían, ya que daban vueltas y vueltas alrededor de dicho cerro y no encontraban el camino para regresar al camino que los conducía a sus casas y decían que el lugar estaba encantado.
Las personas del lugar regresaban en otras ocasiones para ver si era verdad lo que decía el señor ya que el afirmaba e insistía que había y estaba la piedra en ese lugar ya que el la había visto, pero en cambio los demás decían que no estaba.
La piedra no se encontró y aun hasta en nuestros días no hay indicios de ella, ni de la misteriosa mujer en la piedra, únicamente se sabe que existió por el testimonio del señor, es por eso que desde entonces se le conoce como el cerro de la vieja.
Otra versión cuenta que se le llama así porque ahí se veía una mujer vestida de blanco, la cual al momento de voltearla a ver ya no estaba donde la habían visto por primera vez.


Luis Fernando Almaguer López